“Suicidio casero”
2006
en una sociedad de locura consumista donde todo perece en un corto plazo de tiempo, se presenta al hombre como un producto más. Igual que el resto entra en un mismo ciclo de fabricación , uso y desecho o retirada de mercado utilizando sus mismos medios.
El hombre se consume a sí mismo, una vez que considera que ha terminado con su cometido puede adquirir con facilidad y precio asequible en supermercados y tiendas del hogar su bolsa de suicidio casero.
El producto ahora se transforma en un subproducto. El mero hecho de contenerse en la bolsa es morir de una manera intima silenciosa e higiénica.
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